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lunes, 20 de abril de 2009

El Discóbolo en Alicante

El MARQ (Museo Arqueológico Provincial de Alicante), en colaboración con el British Museum, acaba de inaugurar una exposición con el título de:
LA BELLEZA DEL CUERPO HUMANO, ARTE Y PENSAMIENTO EN LA GRECIA ANTIGUA.

La exposición contiene algunas muestras de la escultura y cerámica griega antigua y destaca, en especial, la obra conocida como el DISCÓBOLO o lanzador de disco. Se trata de una copia de época romana, en mármol, de un original griego en bronce del escultor de la época clásica griega (s V a. de C.) Mirón. Es una buena oportunidad para conocer de primera mano algunos exquisitos ejemplos del arte griego de la Antigüedad, en un contexto en el que se trata de realzar la importancia del cuerpo humano como paradigma de un cierto ideal de belleza y sabiduria.

Del discóbolo existen diversas copias, no todas de igual calidad; la que se exhibe en esta exposición es una copia romana del siglo II que, como todas ha sido restaurada. La escultura, aunque exenta, ha sido concebida para ser contemplada desde un único punto de vista, siguiendo ciertas pautas de representación que consiguen producir el efecto de equilibrio y armonía visual, a pesar del movimiento que contienen. La escultura representa a un joven atleta en el momento de lanzar el disco. Su cuerpo y extremidades están en tensión, ofreciendo un sobrio tratamiento anatómico ya que los músculos todavia resultan algo planos. La disposición de los brazos y las piernas describen una serie de semicírculos perfectos que, junto con la esfera de la cabeza, representan la perfecta geometría compositiva, necesaria para conseguir una representación equilibrada y armoniosa del cuerpo humano. El rostro, que en la copia que se exhibe aparece mirando al frente, debería estar girado hacia atrás, mirando hacia el disco que se dispone a lanzar. La tensión y el esfuerzo físico, no obstante, no se reflejan en el rostro que, como solía ser habitual en la época clásica, no debía reflejar emoción alguna, sino una profunda serenidad de ánimo. La obra de Mirón, perdida al haber sido realizada en bronce, forma parte de las obras que hicieron posible la transición al clasicismo pleno. en esta época la representación del cuerpo humano alcanza la perfección siguiendo el canon de proporción establecido por Polícleto, reflejo, a su vez, de la belleza ideal de raíz platónica. Belleza física y equilibrio espiritual se convierten en el s. V a. de C., en la encarnación de un ciudadano ideal, virtuoso y bello a la vez.

Si deseas visitar la exposición, puedes visitar antes la página web del museo:

http://www.marqalicante.com/bellezadelcuerpo/discobolo.php

Información obtenida de http://tom-historiadelarte.blogspot.com/

lunes, 27 de octubre de 2008

El Triunfo de Galatea de Rafael

Hoy destacaremos la obra que de imagen a este blog, El triunfo de Galatea del principe de los pintores, Rafael.


Se trata de un fresco de 295x225 centímetros pintado por Rafael en la villa de un rico banquero, Agostino Chigi (ahora llamada Villa Farnesina, en Roma). Como tema eligió el de unos versos de un poema del florentino Angelo Poliziano, que también inspiró El nacimiento de Venus de Boticelli. Esos versos describen la escena en que el tosco gigante Polifemo ensalza con una canción de amor a Galatea, la hermosa ninfa del mar, y cómo cabalga ésta sobre las olas en una carroza tirada por dos delfines burlándose de su rústica canción, mientras el alegre séquito de otras ninfas y dioses del mar se arremolina en torno a ella. El fresco de Rafael representa a Galatea con sus alegres compañeros. El cuadro del gigante Polifemo tenía que figurar en otra sala.

[Descripción]
En el centro de la composición, Galatea, de pie sobre una gran concha sostiene con ambas manos las riendas de una pareja de delfines que arrastran el original vehículo sobre la rizada superficie del mar. Anchuroso manto agitado por la brisa envuelve la mitad inferior del cuerpo de la Nereida dejando visible su hermoso torso que inclina graciosamente mientras vuelve la cabeza elevando la mirada al cielo para contemplar unos amorcillos juguetones que le disparan afiladas flechas.

Si Galatea, por la corrección de sus líneas, la pureza de sus contornos y la elegancia de sus movimienos es una figura admirable, no lo es menos la de una graciosa ondina que en primer término aparece sentada sobre un centauro marino que trata de aprisionarla entre sus nervudos brazos mientras ella, sonriente y seductora, deja flotar el viento su ligero velo.

Al fondo, varios centauros surcan las ondas, unos llevando a las compañeras de Galatea y otros tocando trompetas y sendos caracoles. En primer término, el Amor vuela hasta tocar las agujas, sujetando a guisa de palafrenero a uno de los delfines como para indicar que todos los personajes de la composición se hallan sometidos a un avasallador imperio.


Por mucho que se mire esta amable y deliciosa pintura, siempre se descubrirán nuevas bellezas en su rica e intrincada composición. Cada figura parece corresponder a alguna otra, y cada movimiento responde a un contramovimiento. Pero lo más admirable es que todos los diversos movimientos de la escena se reflejan y coinciden en la figura de Galatea. Su carroza ha sido conducida de izquierda a derecha ondeando hacia atrás el manto de la ninfa, pero ésta, al escuchar la extraña canción de amor, se vuelve sonriendo, y de todas las líneas del cuadro, desde las flechas de los amorcillos hasta las riendas que ella sostiene en sus manos, convergen en su hermos rostro, en el centro mismo de la composición. Por medio de estos rescursos artísticos Rafael consiguió un movimento incesante en todo el cuadro, sin dejar que éste se desequilibre o adquiera rigidez. Los artistas han admirado siempre a Rafael por esta suprema maestría en la disposición de las figuras así como por su consumada destreza en la composición.

Lo más llamativo de Rafael, es que él abandonó la idea de copiar la naturaleza, que había sido la obsesión de tantos artistas del Quattrocento, y tras la insistencia de sus contemporáneos por conocer en qué se basaba para representar la belleza de sus figuras, él respondía que no copiaba ningún modelo específico, sino que seguía "una cierta idea" que se había formado en su mente.

Fuentes:
Gombrich, E. Historia del Arte. (1997) Ed. Debate.
Artículo en Wikipedia


jueves, 23 de octubre de 2008

La Grecia policromada

Navegando por la red, he encontrado un artículo interesante en el blog Historiarte sobre la policromía en el arte clásico. Hace tiempo que descubrí sorprendido como le ha pasado a muchos, que el arte griego y romano no es como lo vemos o imaginamos ahora sino que, en gran medida, se encontraba policromado. Nuestra imagen de piedra gris y marmol nada tiene que ver con lo que observaba un ciudadano griego por las calles de Atenas. Desde los edificios hasta los bustos, prácticamente todo estaba coloreado. Desgraciadamente no se ha conservado nada de todo esto. Poco sabemos del dominio del color por los clásicos, ya que tampoco se ha conservado practicamente nada de pintura griega ni romana, excluyendo la mural.

El blog Historiarte nos cuenta que en 2007 el Museo Nacional de Arqueología de Atenas presentó una exposición de réplicas de 21 estatuas clásicas policromadas como lo habrían estado en origen. Tras años de estudios han conseguido dar con lo que se cree la versión más cercana a como serían las originales.

Imágenes sorprendentes y muy interesantes. Estoy seguro que la mayoría de gente rechazaría esta visión más fiel del arte griego. Sería necesario transmitir al gran público estos descubrimientos sobre la realidad de arte clásico.

Disfrutad con las imágenes!