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jueves, 26 de marzo de 2009

La catedral de Orihuela estrena la nueva iluminación que resalta los arcos y las bóvedas


Artículo extraido del Diario Información

El interior de la Santa Iglesia Catedral de El Salvador de Orihuela se iluminó ayer lentamente, luz a luz y bajo los sones del histórico órgano, para mostrar a todos los oriolanos una nueva imagen interior completamente reformada del templo que ha sufragado la Fundación Endesa tras una inversión de cerca de 40.000 euros. El presidente de la Fundación, Rodolfo Martín Villa, quien presidió el acto junto al obispo de la diócesis Orihuela-Alicante, Rafael Palmero, y la alcaldesa de Orihuela, Mónica Lorente, destacó que la institución que preside ha mejorado en los últimos diez años medio centenar de edificios religiosos de toda España .

El acto tuvo lugar ayer por la tarde en un templo abarrotado de fieles que quisieron conocer de primera mano cómo había quedado este importante templo, construido a finales del siglos XIII sobre la antigua Mezquita, y comprobar de primera mano un paso más para mejorar del patrimonio histórico oriolano, algo que también destacó en su discurso el presidente de Endesa .
El deán de la catedral, Ginés Ródenas, quien abrió los parlamentos visiblemente emocionado, solicitó un aplauso para el presidente de la Fundación como muestra de agradecimiento al esfuerzo que ha realizado en esta actuación.

Al finalizar el acto se descubrió una placa para conmemorar la efeméride y tal como aseguró el obispo las próxima celebración de Semana Santa "serán especialmente importantes" porque la noche de Pascua, en la Vigília Pascual, se recordará a todas las personas que han hecho posible la nueva imagen de la catedral. Rafael Palmero hizo una comparación entre la actual crisis y el rayo de luz que supone la nueva iluminación del edifico religioso a modo de "esperanza y futuro". El obispo también destacó que la nueva iluminación "es especialmente hermosa" y "saca de la oscuridad los pequeños detalles de la catedral". Al finalizar el acto se sirvió un vino de honor donde Villa recibió numerosos agasajos de las más de 300 personas que acudieron para conocer la nueva imagen de la Catedral.

Las obras de arte más valiosas de la Diócesis están embaladas por goteras en la Catedral


No hay mal que por bien no venga. Tras el conocimiento del deplorable estado del actual Museo de La Catedral, el obispado a decidido afrontar en solitario el deseado Museo de Arte Sacro de la Diocesis Orihuela-Alicante en el Palacio Episcopal. Esperemos que por fin todo el patrimonio sacro de la ciudad quede expuesto para el disfrute de todos. Artículo del Diario Información.

Quien se acerque a Orihuela buscando sus tesoros artísticos lo va a tener difícil. La sala capitular de la Catedral del Salvador se encuentra cerrada al público desde octubre. Y con ella la posibilidad de admirar una de las joyas del patrimonio diocesano, "La Tentación de Santo Tomás de Aquino", cuadro de Velázquez datado alrededor de 1631, considerado como "una de las principales obras religiosas de carácter místico del barroco europeo". La sala donde hasta ahora aparecía expuesto, junto a otras valiosas obras, tuvo que ser cerrada al ser detectados una serie de problemas en la cubierta que podrían haber puesto en peligro las piezas de arte por las goteras. Un deterioro que fue detectado casualmente al ser iniciadas las obras para acoger la sepultura del obispo Pablo Barrachina, fallecido el 14 de octubre.

Pero el destino de esta la colección diocesana parece dirigirse al Palacio Episcopal. De momento las piezas serán expuestas en un espacio improvisado aunque de más reducidas dimensiones dentro del mismo templo, en la antesala de la sala capitular. Sólo un pequeño paréntesis antes de que el conjunto de los fondos del Museo Diocesano sea trasladado a lo que constituirá su nueva sede en el Palacio Episcopal por decisión del opispado, que lleva 6 años esperando a que las administraciones concreten su respaldo a la puesta en marcha de ese espacio museístico. Ahora ha decidido dar el paso en solitario; de hecho, al margen de las obras pictóricas, la mayoría de fondos ya han sido embalados. El Ayuntamiento de Orihuela, publicitó en febrero, en la edición de Feria Internacional de Turismo (FITUR) esta obra de Velázquez pese a que el equipo de gobierno estaba al tanto de este cierre desde que se produjo.

Otro de los cuadros que los visitantes buscan pero no encuentran ya en la Catedral es "La Mujer de la Candela" (1625), atribuido a Mathias Stommer espectacular obra que fue la carta de presentación de la exposición de la Luz de las Imágenes "Semblantes de la Vida" en 2003, "La Curación del Paralítico" de Pedro Orrente, entre otras obras de este autor o el cuadro "San Miguel Arcángel" de Paolo de San Leocadio.

Convenio
Como trasfondo de la situación de conservación de este patrimonio y falta de espacio físico para presentarla al público está el incumplimiento por parte de las administraciones (Generalitat y Ayuntamiento de Orihuela) del convenio para ubicar un gran museo de arte sacro en el Palacio Episcopal firmado hace ya seis años.

En el acto de clausura de La Luz de las Imágenes, en abril de 2004, en el que el entonces conseller de Cultura, Esteban González Pons anunció solemnemente que la Generalitat convertiría el remozado Palacio Episcopal en museo diocesano de Arte Sacro de la Diócesis. Algo que no ha sucedido, tras reiteradas promesas de cumplir los acuerdos suscritos. La Generalitat invirtió 7 millones de euros para rescatar el edificio de la ruina en 2003. Para junio de 2008 el Ayuntamiento anunció obras valoradas en 1,5 millones de euros con el objetivo de adaptar el edificio a un espacio museístico.

Este diario volvió ayer a intentar contactar con la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Orihuela, a través del gabinete de Prensa sin éxito.

lunes, 27 de octubre de 2008

El Triunfo de Galatea de Rafael

Hoy destacaremos la obra que de imagen a este blog, El triunfo de Galatea del principe de los pintores, Rafael.


Se trata de un fresco de 295x225 centímetros pintado por Rafael en la villa de un rico banquero, Agostino Chigi (ahora llamada Villa Farnesina, en Roma). Como tema eligió el de unos versos de un poema del florentino Angelo Poliziano, que también inspiró El nacimiento de Venus de Boticelli. Esos versos describen la escena en que el tosco gigante Polifemo ensalza con una canción de amor a Galatea, la hermosa ninfa del mar, y cómo cabalga ésta sobre las olas en una carroza tirada por dos delfines burlándose de su rústica canción, mientras el alegre séquito de otras ninfas y dioses del mar se arremolina en torno a ella. El fresco de Rafael representa a Galatea con sus alegres compañeros. El cuadro del gigante Polifemo tenía que figurar en otra sala.

[Descripción]
En el centro de la composición, Galatea, de pie sobre una gran concha sostiene con ambas manos las riendas de una pareja de delfines que arrastran el original vehículo sobre la rizada superficie del mar. Anchuroso manto agitado por la brisa envuelve la mitad inferior del cuerpo de la Nereida dejando visible su hermoso torso que inclina graciosamente mientras vuelve la cabeza elevando la mirada al cielo para contemplar unos amorcillos juguetones que le disparan afiladas flechas.

Si Galatea, por la corrección de sus líneas, la pureza de sus contornos y la elegancia de sus movimienos es una figura admirable, no lo es menos la de una graciosa ondina que en primer término aparece sentada sobre un centauro marino que trata de aprisionarla entre sus nervudos brazos mientras ella, sonriente y seductora, deja flotar el viento su ligero velo.

Al fondo, varios centauros surcan las ondas, unos llevando a las compañeras de Galatea y otros tocando trompetas y sendos caracoles. En primer término, el Amor vuela hasta tocar las agujas, sujetando a guisa de palafrenero a uno de los delfines como para indicar que todos los personajes de la composición se hallan sometidos a un avasallador imperio.


Por mucho que se mire esta amable y deliciosa pintura, siempre se descubrirán nuevas bellezas en su rica e intrincada composición. Cada figura parece corresponder a alguna otra, y cada movimiento responde a un contramovimiento. Pero lo más admirable es que todos los diversos movimientos de la escena se reflejan y coinciden en la figura de Galatea. Su carroza ha sido conducida de izquierda a derecha ondeando hacia atrás el manto de la ninfa, pero ésta, al escuchar la extraña canción de amor, se vuelve sonriendo, y de todas las líneas del cuadro, desde las flechas de los amorcillos hasta las riendas que ella sostiene en sus manos, convergen en su hermos rostro, en el centro mismo de la composición. Por medio de estos rescursos artísticos Rafael consiguió un movimento incesante en todo el cuadro, sin dejar que éste se desequilibre o adquiera rigidez. Los artistas han admirado siempre a Rafael por esta suprema maestría en la disposición de las figuras así como por su consumada destreza en la composición.

Lo más llamativo de Rafael, es que él abandonó la idea de copiar la naturaleza, que había sido la obsesión de tantos artistas del Quattrocento, y tras la insistencia de sus contemporáneos por conocer en qué se basaba para representar la belleza de sus figuras, él respondía que no copiaba ningún modelo específico, sino que seguía "una cierta idea" que se había formado en su mente.

Fuentes:
Gombrich, E. Historia del Arte. (1997) Ed. Debate.
Artículo en Wikipedia