Esta es una de mis últimas adquisiciones. Un fácil, completo y cómodo manual sobre los elementos básicos en arquitectura y su lectura. Lleno de dibujos y grabados. Un auténtico capricho.
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Ahora que se acerca el centenario del gran poeta oriolano Miguel Hernández, y que cada día aparecen más polémicas entre los herederos y el ayuntamiento de Orihuela, me parece interesante echarle un vistazo a este reportaje de El Pais. Al menos para ser consciente de las grandes dificultades que generan los conflictos en la gestión del legado de los artistas. Sobre todo para engrandecer su nombre.
Los grandes legados artísticos en España quedan en manos públicas, semipúblicas y privadas. Todas las modalidades tienen sus riesgos. Los públicos pueden sufrir desatención. Los semipúblicos, manejados a través de fundaciones en su mayoría dedicadas a sacarles rendimiento, suelen ser los más eficaces. Entre los privados se dan gestiones ejemplares y desastres que abarcan autores del siglo XX.
- Generación del 98 y aledaños. Los autores del 98 dan para un catálogo práctico. El caso del legado de Valle-Inclán siempre ha sido el más preocupante. Durante años fue inaccesible. La familia lo custodió como un tesoro. Esa época supuso un auténtico calvario para los expertos. Parecía imposible conseguir hurgar en él. Unamuno quedó en manos de la Universidad de Salamanca, que ha hecho de este autor todo un símbolo de su historia agitada, aunque el funcionamiento, según algunos expertos consultados, ahora es regular. También el legado de Rubén Darío, reposa en una Universidad, la Complutense de Madrid, bastante dejado en manos del destino.
El de Azorín, en cambio, parece estar a buen recaudo. Una de sus sobrinas lo vendió a Caja Mediterráneo que lo gestiona en su sede de Monóvar (Alicante) de forma más que razonable. Igual que el legado de Ortega y Gasset, perfectamente custodiado en la fundación que lleva el nombre del filósofo con un archivo inmenso y ejemplarmente gestionado. Un caso preocupante es el de Antonio Machado. No por una mala práctica de sus herederos, sino porque está muy desperdigado. Existen documentos fundamentales del autor en la Biblioteca Nacional y en fundaciones como la Fernán González o en la casona de Tudanca (Cantabria), sede de la José María de Cossío. Otro ejemplo de dispersión es el de Juan Ramón Jiménez. Es una obra abundante que queda en el Archivo Histórico Nacional, en Puerto Rico, donde pasó sus últimos años o en la casa de Moguer, su pueblo natal. Los herederos están haciendo un esfuerzo importante por unificar su obra y digitalizar fondos.
- El 27 y la edad de plata. Una institución centraliza desde hace años los inmensos e importantísimos legados de la generación del 27 y lo que se ha dado en llamar la "edad de plata". Aquella época previa a la Guerra Civil que supuso una explosión de talento creativo impresionante está custodiada en la Residencia de Estudiantes. Allí se guardan más de 50 depósitos.
Pero la generación del 27 sirve también para hacer un catálogo singular. Con un hecho que fue determinante e influyó después en muchos: el exilio. El caso de García Lorca es el de mayor dimensión. Su legado es leyenda. Su sobrina, Laura García Lorca, dirige una herencia que controla la familia del poeta por medio de una fundación. "El caso de mi tío siempre ha sido especial. Se trata de un legado material y simbólico. En el primer aspecto, nos preocupamos en ampliar en lo que podemos los fondos. En su dimensión simbólica, nos preocupamos de atender a la realidad de su figura en nuestro tiempo", afirma Laura García Lorca.
Lorca está presente hoy en todo el mundo y el interés por su figura no decae. Como puede ser, a menor escala, el caso de Miguel Hernández, cuyos papeles están depositados en Elche y en una fundación en Orihuela (Alicante). Se acerca el centenario del poeta en 2010 y los herederos preparan grandes fastos en los que se pondrá de manifiesto su capacidad de gestión. Dos casos especiales, productos del exilio son los de Jorge Guillén -que también cuenta con una fundación en Valladolid- y Pedro Salinas. Sus legados, por deseo de la familia están en la Universidad de Harvard, en EE UU, el país donde fueron docentes. El de Vicente Aleixandre está en litigio. La compra de su casa en Madrid para dedicarla al premio Nobel aún no está resuelta y en el aire queda la venta de parte de su archivo al centro de la generación del 27. Es un ejemplo polémico.
- El caso de Octavio Paz. En ocasiones la tormenta en torno al legado de un escritor no afecta a la difusión de su obra pero sí a la conservación de su archivo. Es el caso de Octavio Paz (1914-1998). Pocos meses antes de su muerte, el premio Nobel de Literatura de 1990 puso en marcha una fundación con su nombre e hizo director al historiador y crítico Guillermo Sheridan. El objetivo de la iniciativa era doble: lograr que su archivo permaneciese para siempre en México, evitando que terminase en una Universidad de EE UU que pudiera pagarlo y asegurar a su viuda una renta suficiente para vivir. A la muerte del poeta, su viuda vendería el archivo de su marido a la fundación, sostenida económicamente por diversas instituciones mexicanas.
A día de hoy, Marie Jose Paz no se ha desprendido del archivo. En 2001, Sheridan dimitió de su puesto después de varios desencuentros con la viuda de Paz, que, como heredera universal, pidió cobrar derechos de autor por los poemas de su marido que aparecían en la web de su propia fundación. Con todo, el desencuentro mayor fue el archivo, una pieza clave en el legado de un escritor. ¿Por qué no lo vendió a la fundación? "Por desconfianza", afirma por teléfono a este periódico Marie Jose Paz. "Sufrí una decepción y preferí no dejar sus cosas en manos extrañas". ¿Qué pasará finalmente? "No pierdo la esperanza de hacer yo misma una Fundación Octavio Paz. Eso sí, internacional, no nacional". ¿Con sede en México? "No, necesariamente". ¿Chocaría eso con el deseo de su marido de que sus cosas se quedasen en su país? "A él le importaba la obra. Y para difundirla lo mejor no es siempre una fundación. Ahí está Cortázar. Su viuda no montó ninguna fundación: vendió la biblioteca a España y parte de sus archivos a universidades de EE UU. Y su obra sigue muy viva".
- Cabrera Infante póstumo. Hace unas semanas se publicó La ninfa inconstante (Galaxia Gutenberg / Círculo de Lectores), la primera novela póstuma de Guillermo Cabrera Infante (1929-2005). La segunda será Cuerpos divinos. Y aún quedan en los cajones Mapa dibujado por un espía, que narra el último viaje del escritor a Cuba, y los miles de anotaciones, comentarios y reflexiones que fue dejando del autor de Tres tristes tigres. De convertir en publicable un material repartido en decenas de cuadernos manuscritos se ocupa su esposa, Miriam Gómez. Poner en limpio La ninfa inconstante le costó tres años y sortear las sospechas que caen sobre una viuda rodeada de inéditos. "Soy consciente de ello", dice ella, "pero Guillermo confiaba en mí. Compartíamos cama, lecturas y referencias. Hay guiños en su obra que sólo conozco yo porque nacen de comentarios privados. Antes de morir me dijo: 'Esto está terminado. Encárgate tú, y si no te gusta, lo rompes". Otras decisiones suyas han asombrado al mundo literario. Para empezar ha impulsado la edición de las obras completas y ha puesto su legado en manos de Andrew Wylie, el agente literario más poderoso del mundo. A largo plazo, se plantea preparar una edición facsímil de los cuadernos de notas que Cabrera Infante dejó al morir.
- Claudio Rodríguez en facsímil. El facsímil ha sido también la fórmula elegida por Clara Miranda para dar a conocer Aventura, el libro póstumo de Claudio Rodríguez (1934-1999). El escritor zamorano murió en la cima del reconocimiento como uno de los poetas clave de la segunda mitad del siglo XX español. La escasez de una obra tan exquisita como reducida despertó todas las expectativas. Pero cuando, en 2001, Tusquets publicó su poesía completa, la viuda limitó el volumen a los cinco títulos revisados en vida por él. ¿Y los inéditos? Bajo el título que les dio el poeta, Aventura, los publicó Tropismos en 2005, en edición facsímil. Con todos los borradores, sin transcripción ni notas, Miranda entregó a los lectores los últimos poemas de su marido sin traicionar el espíritu de un autor que escribía los poemas en cualquier parte y corregía hasta el final.
"La única solución al turismo masivo es crear eurodisneys"Nací en Ohio, hoy cementerio industrial. Una ciudad sin función económica muere. Tengo 2 hijos y 3 nietos, y vivimos juntos en una gran casa: soy feliz. Creo en la iniciativa social: juntos, podemos. Soy votante de Obama, la gran esperanza para el cambio y el optimismoVengo de Florencia... ¡Es tremendo! ¡Allí no se cabe!
¿. ..?
El alcalde me enseñó una foto aérea de la plaza de la Santa Croce... ¡Era un hormiguero! ¡No se veía el pavimento! Todo estaba cubierto de turistas que se daban codazos - literalmente- para poder moverse.
¿Qué solución se le ocurrió al alcalde?No es una crisis que pueda solucionar un alcalde solito. Me decía: "El problema es que necesitamos más Florencias, pero sólo hay una". Sufrimos un boom del turismo masivo de bajo coste que amenaza nuestras ciudades históricas... Y eso que los chinos y los indios de clase media aún no viajan, pero vendrán: tenemos que reaccionar antes.
¡Los florentinos tampoco caben!
Ese es el otro drama. ¿Qué pasa con los ciudadanos que tienen la suerte y la desgracia de vivir en una ciudad muy turística?
¿Qué pasa con nosotros?
Es innegable que el turismo masivo low cost proporciona ingresos a unos pocos, pero también degrada el entorno de todos...
... Y los precios, y los servicios...
Somos muchos los expertos que estudiamos cómo acotar ese turismo en Venecia, Florencia, Roma, París, Londres, Nueva York...
... O Barcelona, o Madrid, o Granada...Pero tendremos que empezar por admitir que no hay solución ideal ni definitiva para el exceso de turismo en una sociedad abierta de libremercado en un mundo global.
¿Y fijar un númerus clausus turístico?Aunque fuera una solución democrática, que no lo es, y válida en una sociedad abierta, que tampoco lo es, y de libremercado, que aún lo es menos, el siguiente problema sería que no es aplicable. Es impracticable.
Entonces..., ¿peajes?
No, tampoco.
¿Impuestos de estancia por días?
Sería muy clasista: restringiría el acceso al turismo cultural a las clases altas del planeta y así habríamos vuelto al mundo de antes de las revoluciones: sólo una oligarquía tendría la posibilidad de disfrutar de los viajes.
Me rindo: ¿qué se le ocurre?
No tengo una solución, seguramente porque no existe: existe una demanda creciente e ilimitada de un bien finito y decreciente, las ciudades históricas turísticas.
¿Entonces qué sugiere?
No tengo la solución, pero tengo una alternativa. Lo que estoy proponiendo es una respuesta a la paradoja planteada por el alcalde de Florencia: "Necesitamos más Florencias, pero Florencia sólo hay una"...
¿. ..?
¡Construyamos más Florencias!
¿. ..?
Eurodisneys o parques temáticos, llámelos como quiera, en zonas despobladas, con reproducciones de Florencia, de París, de Londres, de Barcelona...
No sería lo mismo que el original.
La emoción, la diversión e incluso, por qué no, el placer estético que podrían obtener los turistas allí serían iguales que los que proporcionan los originales.
A mí deme el original.
Es usted víctima del prejuicio pequeñoburgués e intelectual de la autenticidad,
No me gusta el plastikiki cartón piedra.Cuando Venecia o Florencia o Roma fueron construidas, también eran parques temáticos para las masas de la época... ¿Acaso no era un parque temático el Coliseo de Roma?
Veremos si la economía lo permite ahora, pero, si no es ahora, acabará siendo realidad cuando se renueve el ciclo, porque hay una demanda latente inmensa en las nuevas clases medias asiáticas, y las europeas no dejan de viajar al extranjero en cada puente.
Era para el turismo masivo, sí.
¡Pues eso! Hoy en día, los riquísimos Emiratos Árabes o los países del Golfo están construyendo sus Florencias, y no son más que gigantescos parques temáticos con una arquitectura muy interesante que mañana serán nuevas Venecias. Son disneys en el desierto de Dubai, Abu Dabi o Kuwait.
¿Y en la nueva y próspera Asia?
También se impone una arquitectura temática muy planificada de grandes conceptos, muy racionalista, como repitiendo a Le Corbusier. Otro modo de hacer parques temáticos: los grandes mastodontes de acero y cristal de China, Taiwán o Malasia.
¿Construiría más Las Vegas?
Los megahoteles y casinos de Las Vegas fueron horteras y serán lugares de peregrinación de amantes del arte en el futuro. Lo que propongo es precisamente dar alternativas al nuevo turismo masivo globalizado para que no colapsen las ciudades históricas.
En los Monegros ya planean Las Vegas.
Pese a todo, construir más disneyworlds no es una solución progresista.
Es la única alternativa libre. ¿Qué fueron las grandes construcciones: pirámides, templos, coliseos, palacios...? ¡Eran parques temáticos! Los romanos construyeron recreaciones artificiales, parques temáticos del universo griego. ¿No podemos hacer lo mismo con réplicas de París o Barcelona?
¿Y qué haría en las urbes históricas?
Respetar la tradición: aprender de los mayores. Cuando llego a un país, aprendo arquitectura tradicional. Es la más funcional y respetuosa con el entorno y las personas. Si construían así, sería por algo. Recuerdo una tarde horrible en la Complutense, en un edificio nada español de cristal, al estilo escandinavo... A 40 grados a la sombra y sin aire acondicionado.